Esos viejitos que viven en nuestros corazones
Si algo me regocija de la cultura hispana es el amor y atención que les reservamos a nuestros viejitos.
Desde el abuelito a la abuelita pasando por papás, mamás, tíos, tías, maestros, vecinos, las “doñas” y los “dones”; la gente latina siente un espíritu de idolatría y reverencia por aquellos que se ocuparon de nosotros y guiaron nuestros pasos en nuestros tiempos más nuevos.
Dediquémosles toda nuestra ternura, compasión y compañía en sus años plateados. De no ser así pues al cielo no se llega. Estoy seguro de eso.
Con remembranzas de Doña Frank (q.e.p.d.) y saludos a Don Pascual, Doña Mireya, Doña Alba, Doña Maritza, Don Estenio, Don Luis, y muchos pero muchos más.
Julio César
Desde el abuelito a la abuelita pasando por papás, mamás, tíos, tías, maestros, vecinos, las “doñas” y los “dones”; la gente latina siente un espíritu de idolatría y reverencia por aquellos que se ocuparon de nosotros y guiaron nuestros pasos en nuestros tiempos más nuevos.
Dediquémosles toda nuestra ternura, compasión y compañía en sus años plateados. De no ser así pues al cielo no se llega. Estoy seguro de eso.
Con remembranzas de Doña Frank (q.e.p.d.) y saludos a Don Pascual, Doña Mireya, Doña Alba, Doña Maritza, Don Estenio, Don Luis, y muchos pero muchos más.
Julio César
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